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Grito de Guerra del Tigre Cachorro

Grito de Guerra del Tigre Cachorro

Publicado orginalmente en Design Observer

Traducción Enrique Morales

Cartel de Neville Brody

En respuesta al ensayo de Michael Bierut Canto de guerra del Maestro Tigre, o, Por qué los diseñadores modernistas son superiores Andy Chen cuestona las reglas del modernismo examinando el porqué necesitamos ver más allá de los ismos.

Frecuentemente me he preguntado porqué el diseño gráfico rara vez refleja o entrega experiencias profundamente emocionales como lo hace la música, el teatro o como lo hace el cine. Parte de so, creo, que resulta de la penetrante influencia y la insistencia en la neutralidad – La remoción de la presencia visual de la mano del diseñador y la creencia en la claridad, la restricción y el orden. En su reciente ensayo del modernismo, Michael Bierut hace notar que la búsqueda por estos atributos requieren rigor, humildad y respeto por el oficio. De todos modos, las llamadas “reglas” que requieren una retícula modular o precede de una paleta de “tipografías autorizadas”. Definen los límites y el carácter de la comunicación. Mientras los diseñadores modernistas refinan su acercamiento con atención a la propiedad y la ambigüedad, su creencia en una colocación de formas de manera “universal” restringe la expresión. Esto es particularmente evidente en la tipografía, donde los gestos que interjectan un sentido de personalidad. -Un tracking extremo o alineamiento, escalado vertical u horizontal, el apilado de formas tipográficas- son considerados “crímenes”. Mientras es cierto que el diseño es un mecanismo de solución de problemas, y no una aspiradora de auto expresión, me pregunto si tu trabajo podría beneficiarse con un rumbo más personal.

Disciplina no es lo mismo que represión, y la personalidad no es lo mismo que indulgencia. Después de todo, el trabajo de Massimo Vignelli está lleno de su personalidad, es austere, restringido, y, dignificado. Pero referirse a sus creencias como un conjunto de reglas, limita nuestra habilidad para expresar completamente la gama de experiencias humanas y de emociones. Seguro, la tipografía está un una rejilla. Es perfectamente legible y está cuidadosamente acomodada. ¿pero eso quiere decir que yo quiera leerlo?. O que le hace honor a su contenido de la manera más apropiada? Bierut nota que los lectores podrían “reaccionar con horror” a su sumisión a las reglas de Vignelli, pero, el mensaje es de hecho un tanto consercador: aprende las reglas antes de romperlas. Me agrada su directriz: “chíngatelas un poquito”, ¿pero quién decide estas reglas, y por qué? Ningún mecanismo de diseño es implícitamente correcto o incorrecto, la tipografía, el color y la composición producen efectos emocionales que pueden ser calibrados para hacer llegar el contenido mientras se percibe la personalidad.

Chip Kidd, Cartel de Mes de la Poesía Nacional, 2005

Esta crítica del cartel de Chip Kidd para el Mes de la Poesía Nacional es un ejemplo de ello: El crítico ensalza el diseño de Kidd, solamente para menospreciar su uso de la caja baja, el espaciado de las letras como una distracción auto indulgente. El cartel muestra el vestido de Emily Disckinson flotando en un campo negro bajo verso de su poesía “Nature is a haunted house — but Art — is a house that tries to be haunted.” (La naturaleza es una casa embrijada — pero el Arte — es una casa que busca ser embrujada) El espaciado de la letra no distrae del significado, lo modula. Como el tratamiento de la imagen, el espaciado ayuda a crear la sensación de embrujamiento indicado por la cita. El aire entre las letras baña las palabras con sentimiento. La elección es conceptual, y no meramente estilítica. Esta voluntad para ver más allá de los ismos y las reglas, tratando los mecanismos de múltples tradciones de diseño como un acción justa, tipifica el acercamiento de Kidd. El uso repetido del espaciado de la caja baja, a través de muchas de sus portadas represetan una exploración sostenido de este mecanismo y su contribución a la cohesión visual, resonancia emocional y conceptual.

Michal Batory, Exhibición de Bertolt Brecht, 1997

El respeto por la tradición no es lo mismo que fidelidad incuestionable hacia ella. En este punto, Bierut y yo parecemos discrepar. Algunos de los diseños gráfico más emocionalmente resonantes logra apropiarse cualidades de la filosofía modernista sin esclavizarse a su dictados formales o a la pérdida de toque personal. En un cartel para la exhibición de Brencht por el Conjunto Berlinier, Michal Batory, usa una sencilla, estrechamente encuadrada, imagen del ojo de un mimo para ilustrar un verso poético cuidadosamente elegido. “The blind talk of a way out. I see.” (La charla ciega de una salida. Yo veo). El ojo está cerrado, pero un ojo abierto está pintado encima. Tipográficamente, Batory usa un amplio espaciado de letra y un acuerdo pictórico para contrastar la densa fotografía con una fluida sensación de pérdida de peso. La composición resultante es surreal e irreductible – más allá de las prescripciones formales y del deseo de romperlas.

Neville Brody, Anuncio de la guía del Festival Anti Diseño, 2010

El verano pasado, tuve la oportunidad de trabajar con el diseñador británico Neville Brody en la inauguración del Festival Anti Diseño. Claramente, el festival tenía la intención de incitar a la controversia y generar un punto para la anarquía y la desorganización. Nunca estuve completamente cómodo con esta estacia, pero trabajar con Neville me ayudó a ligar tener un acuerdo con él. Verlo diseñar el material del festival fue ambos, impresionante e inspirador. Él arrojaba elementos de diseña a la página con un aire de improviso, doblando y torciéndolos a su voluntad. Podía usar tipografías grandes con una alineación tan estrecha que los ascendentes y los descendentes podrían chocar, cambiar el tamaño de las tipografías y el peso en la mitad de la oración, y valorar la tipografía por el modo en que lo sentía, tanto como lo que decía. Lo que resultó fue un lenguaje gráfico temerario que le daba voz a la esquizofrenia, fracaso, ira y frustración. Desordenado como estaba, el diseño de Neville tenía lógica, a su modo. Uno lleno con tanto humanismo y misterio como la obra de Vignelli. Hacia el fin del verano, me preguntó cuándo iba a graduarme. Inocentemente, le respondí que yo no había tenido educación formal en diseño, y que tenía que aprender las reglas básicas para convertirme en parte de la profesión. Me miró con ironía y dijo, “Andy, no hay reglas. Tú debes hacer tus propias reglas”.

 
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Publicado por en mayo 20, 2011 en Articulos, General

 

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